¿Es este escrito el final de la duda?


Paradoja y contradicción

Miré y no había quien me ayudara, y me maravillé de que no hubiera quien me sostuviese. Entonces me salvó mi propio brazo y mi ira me sostuvo Isaías 63:5

Veo a la duda dudando y a la muerte agonizando; porque un fuego vivo y santo ha venido de lo alto


Paradoja y contradicción

Jesucristo es el absoluto hecho carne, es el Dios-hombre. Lo absoluto, que como tal está al margen del tiempo, nació, creció y devino en el tiempo. Jesucristo, a los ojos de la razón, es una contradicción. Aquél en quien el tiempo y el espacio son, apareció en el tiempo y en el espacio. El continente que todo lo contiene apareció en el contenido. El todo apareció en la parte.

Jesucristo es en si una paradoja. A los ojos de el pensamiento conceptual o de la razón es una contradicción puesto que lo infinito no puede estar contenido en lo finito. Al ser lo infinito encarnado, lo infinito en un cuerpo finito, es equivalente al contenedor cuyo contenido, al ser lo absoluto e infinito, contiene al contenedor cuyo contenido, contiene al contenedor y así indefinidamente. Aquí vemos como la paradoja genera el infinito a la manera de dos espejos enfrentados y el infinito está contenido en la propia paradoja.

No es casualidad que la cruz, símbolo del cristianismo, sea como es: una contradicción. El palo horizontal, el palo vertical y en el centro, en la intersección, la paradoja Crística y su obra redentora. La finitud, lo terreno y la carne de Jesús simbolizado por el palo horizontal y la divinidad por el palo vertical formando la cruz, símbolo de redención, el “si” y el “no” reconciliados. El si, simbolizado por el palo vertical y el no, simbolizado por el palo horizontal, y en el centro la Fe, la vida en Dios, la muerte de la muerte, del pensamiento conceptual y del desequilibrio equilibrado.

La vida en Dios implica trascender la contradicción traspasando así los límites que nos impone nuestro actual sistema de pensamiento conceptual, que está dividido en “si” y “no” y que, como veremos mas adelante, es fruto de nuestra naturaleza caída como consecuencia del pecado original.


La escisión

¿No creeís que yo soy en el padre y el padre en mi? Juan 14:10

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo Marcos 8:34

Prohibido prohibir. La libertad comenzó con una prohibición. Jim Morrisson

¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí Sí y No? Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No. Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él; porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Romanos 1:17-20


Según las escrituras, estamos separados de Dios desde que Adán y Éva comieron del fruto del árbol del bien y del mal. La serpiente les dijo que serían como Dios, conocedores del bien y del mal. Esto simboliza nuestra condición actual. Antes de la caída éramos como Jesucristo, todo nuestro ser era en Dios. Ahora estamos separados de Dios y nuestra “libertad” consiste en elegir, frente a una posibilidad, “si” o “no” todo esto por haber hecho caso a la serpiente y, al habernos afirmado a nosotros, haber negado a Dios.

El árbol del bien y del mal:

“Mal” es lo mismo que “no bien”. La característica del lenguaje conceptual es que no podemos crear un concepto sin que inmediatamente, en una especie de necesidad por mantener el equilibrio que se ve representado en el comportamiento de las ondas, aparezca la posibilidad de su contrario, que no es otra cosa que la posibilidad de su ausencia. El “mal” es la ausencia del “bien”. De esta manera vemos como todo concepto está dividido en “si” y “no”. “si bien” y “no bien”: bien y mal. Es el desequilibrio equilibrado, consecuencia de haber comido del fruto del árbol del “si bien” y del “no bien”, que simboliza nuestra afirmación frente a Dios y como consecuencia, la posibilidad de nuestra ausencia (nuestra muerte) y la negación de Dios. Decir “Yo soy” frente al único que es; en eso consistió nuestro pecado.

En consecuencia de haber dicho “yo soy” frente a Dios surgió la posibilidad del “yo no soy”, cuya manifestación exterior es nuestra muerte física. Ese acto dio lugar a que se descubriera la noche o la no luz, manifestando la ilusoriedad de nuestra condición. En el mundo nuevo no habrá noche. Apocalipsis 22:5. El «no bien», «no luz», «no ser», la «no vida» entró en el mundo. La muerte entró en el mundo. El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte. Romanos 5:12. Por habernos afirmado ante Dios, el «NO» entró en el mundo.

Es el concepto de la negación el que se introdujo en el hombre mediante el pecado original mediante la afirmación de algo frente a Dios, es decir: al afirmarnos a nosotros frente a Dios, negamos a Dios porque Dios es la verdad, lo único que es, y como consecuencia aparece la posibilidad de la ausencia de lo que habíamos afirmado, la posibilidad de nuestra ausencia, nuestra muerte. A nuestros ojos, ciegos espiritualmente y separados de Dios, la negación es el “no” pero a la luz de la verdad, tomando a Dios como referencia, la negación es nuestro “si” y este “si” engendra el “no” que no es sino la posibilidad de su ausencia. EL «SI» carnal es el «NO» de Dios y viceversa. Aquí vemos como toda nuestra realidad está al revés a la luz de Dios. Nuestro actual estado, fruto del pecado original, es similar a un guante del revés. Fue necesario que el contenedor de todo, Dios, apareciese en el mundo para, desde dentro, dar de nuevo la vuelta al guante.

Todo “si” es Dios, Dios es lo único que es, al afirmar algo negamos el resto y aparece la posibilidad de la ausencia de lo que hemos afirmado.

Al afirmarnos frente a Dios, le negamos y quedamos, como decía nuestro salvador, ciegos. Imposibilitados de ver a Dios y volcados hacia afuera viviendo en la realidad sensible que no es sino un reflejo de nuestra interioridad, que es donde está nuestra verdadera “patria”, el reino de Dios.

El falso yo es NO a los ojos de Dios por haberse afirmado ante Dios sin tener raíz en Él. A sus propios ojos es SI pero el No que en realidad es se manifiesta en la posibilidad de su ausencia (su inevitable muerte por no tener raíz en Dios). Ese No que en realidad es y su propia finitud, se proyecta en toda su realidad que queda dividida en Si-No. Su reino es el reino del si-no porque proyecta el si-no que es en todo lo demás. Su reino es el si-no; un si falso que es no a los ojos de Dios y el inevitable no que es la posibilidad  de su ausencia. Este Si-No se manifiesta en el día y la noche, el calor y el frío, el placer y el dolor, el nacimiento y la muerte, la finitud de todo, la estructura que subyace en toda la realidad de este mundo en forma de ondas de distinta vibración en la que se sube lo que se baja como el reptar de la serpiente y en todo lo que pertenece a este siglo.

Cuando ese falso yo muera morirá el reino del si-no y solo quedara el verdadero si porque solo quedará nuestra verdadera identidad eterna que ha sido desde siempre en Dios y que es el mismo Dios. Y Dios será todo en todo 1 Corintios 15:28. Entonces ya no estaremos sujetos al reino del Si-No , al desequilibrio equilibrado, solo será Dios, el gran Si y viviremos en la ciudad de Dios donde no hay noche Ap 22:5 (si luz-no luz), ni frio ni calor Ap 7:16 (si calor – no calor o si frio – no frio), ni sufrimiento, ni No. El «NO», la muerte, ha sido sorbido en victoria (1 corintios 15:54) y solo queda Dios. Y Dios será todo en todo 1 Corintios 15:28. Negar ese yo que afirmamos ante Dios es en última instancia a lo que se refiere el Señor cuando nos dice que debemos negarnos a nosotros mismos. (Marcos 8:34, Mateo 16:24, Lucas 9:23, Lucas 14:26).

Mediante el actual sistema de pensamiento no podemos acercarnos a la verdad; solo trascendiendo la contradicción del “si” y del “no” y de esta manera traspasando los límites que nuestro sistema de pensamiento actual, consecuencia del pecado original, nos impone, podemos llegar a la verdad por participación en la obra redentora de nuestro salvador Jesucristo. Es preciso que ese “Yo soy” que afirmamos frente a Dios muera para volver a la vida en Dios. Nadie puede verme, y vivir Exodo 33:20.

El sentido de la vida es la participación en la obra redentora de Jesucristo mediante la fe en Él. De esta manera el Espíritu de Jesús aniquilará ese “Yo soy”, ese desequilibrio equilibrado, ese “si” y “no” interiores que se manifiestan en nuestra vida volcada hacia el exterior en la que nos conducimos tomando decisiones ante posibilidades, eligiendo “si” hacer esto o “no” hacerlo y en último término en nuestra muerte carnal, devolviéndonos la unidad en Dios. Es Jesucristo el que le da la vuelta al guante y nos devuelve nuestra naturaleza original en la que somos recipientes de la divinidad. El proceso de perfección Cristiana, que es la única perfección posible y que es el sentido de la vida, es que todo nuestro ser vuelva a ser en Dios. Este es el estado al que se aproximan los contemplativos, que ya están volcados hacia adentro y en comunión con Dios aunque no total.

Toda la realidad exterior nos recuerda nuestro actual estado caído, el desequilibrio equilibrado y como todo tiende a volver al origen. Para verlo no tenemos mas que pulsar la cuerda de una guitarra o fijarnos en el aspirar – espirar de la respiración .


De la muerte

La muerte carnal no es sino el reflejo en el exterior de la posibilidad de nuestra ausencia por habernos afirmado frente a Dios negándole en consecuencia. Es solo un reflejo de nuestro interior. Por esto Jesucristo dijo de Lázaro: no está muerto, sino que duerme.

Por esto Jesucristo insistió en que no temiésemos a los que nos pueden dar muerte carnal, sino al pecado, que es el que nos aleja de Dios, la vida y nos mata de verdad.

Se distinguen así dos tipos de muerte:

La carnal, que es el reflejo de la muerte, en nuestra interioridad, de aquel “yo” que afirmamos frente a Dios, negándole en consecuencia y que provocó nuestro actual estado de realidad dividida en “si” y “no” y nuestra ceguera espiritual.

La espiritual, que es la verdadera muerte y que se acrecienta mediante el uso “egoísta”, es decir, mediante el uso que ahonda en la actitud de afirmarnos frente a Dios, negándole en consecuencia, de los dones que Dios nos da (tiempo, palabra, acciones, pensamientos…todo absolutamente son dones de Dios) y que sana mediante la participación en la obra redentora de Jesucristo mediante la fe. Todos los pecados provienen del egocentrismo. De ese falso yo que afirmamos frente a Dios. Este es el núcleo del que procede todo lo demás y es esto lo que realmente nos aparta de Dios. No podemos liberarnos del egocentrismo por nosotros mismos. Solo a través de la obra redentora de Jesucristo podemos volver a entrar en comunión con Dios. Entonces Dios, mediante dolorosas purificaciones desarraigará en nosotros toda planta que no haya sido plantada por Él (el falso yo y sus consecuencias) y volveremos a ser en Dios.

Nuestro estado actual se asemeja a una cuerda vibrando donde esa cuerda quieta es la vida en Dios. La vibración hace que la cuerda suba lo mismo que baja (“si”, “no”) y esta perturbación nos impide contemplar a Dios y vivir en el.

Jesucristo mata la muerte. A ese “yo” que afirmamos frente a Dios, negándole y produciéndose la escisión de nuestra realidad y nuestro actual estado de conciencia hacia fuera y dividido en “si” y “no”.

la perfección cristiana es, a la luz de Jesucristo morir a nosotros mismos, esto es , a nuestro “ego” y vivir en Dios. Esto solo es posible mediante la acción de Dios. Por nuestras fuerzas es imposible porque tiene que haber algo más fuerte que me doblegue, porque yo no soy más fuerte que yo y vivo en ese yo y viviendo desde dentro de ese yo no puedo liberarme de ese yo. Ha de ser algo externo lo que me libere, y ese algo externo es Jesucristo, que refiriéndose a esto dijo: “Cuando sea levantado de la tierra los atraeré a todos hacia mí” Juan 12:32.

A la muerte ego se refiere Jesucristo en las siguientes parábolas: “Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino: una será tomada y la otra será dejada. (Mateo 24:40-41). Este ego es el hombre de perdición a que se refiere San Pablo en (2 tesalonicenses 2:3) independientemente de que también se refiera a un hijo de perdición en carne y hueso que, al igual que el que cada uno de nosotros llevamos dentro, se revela y opone y hasta se sienta en el trono de Dios (que somos nosotros) si fuese así pienso que sería el mal encarnado cuya influencia es la que se manifiesta en nosotros como el mencionado “ego” de manera análoga a como Jesucristo se hizo carne y es su influencia la que nos libra de ese “ego”. A este “ego” se refiere también Jesucristo cuando dice: “toda planta que no plantó mi padre celestial será desarraigada” (Mateo 15:13). También se refiere a ella en la parábola en la que dice que el enemigo vino por la noche y sembró cizaña.

De esta manera Jesucristo nos ponía de manifiesto como a través de su luz moriremos a nosotros mismos y , una vez vaciados de nosotros mismos seremos el trono de Dios. Es decir la máxima perfección Cristiana consiste en estar vacíos de nosotros mismos para que el padre , que es lo único bueno, sea en nosotros, nosotros seamos en el, y seamos uno.

Actualmente se confunde el cumplir la ley de Dios con ser bueno. Rotundamente no. somos malos porque el padre es el único que es bueno y nosotros hemos nacido y prosperado en pecado, es decir separados del padre. Podemos cumplir la ley a la perfección y debemos hacerlo porque es lo que Dios nos ha pedido pero eso no significa que seamos buenos. Debemos tener cuidado con esto porque muchas de las obras de caridad que se hacen están ensuciadas porque en realidad es nuestro “ego”, que es “orgullo”, que trata de no desaparecer, que es lo que debe pasar para acoger a Dios, tratando de mostrarse bueno a los ojos de Dios. Porque todo árbol malo da mal fruto y todo árbol bueno da buen fruto y Dios es lo único bueno, toda “buena” obra que hagamos no será buena porque procederá del “ego-orgullo” . Hasta que no seamos en Dios y Dios sea en nosotros no podremos hacer obras buenas, lo que haremos será tratar de quitar la paja del ojo ajeno teniendo la viga en el nuestro. Cuando muramos a nosotros mismos, al “ego”, habremos quitado la viga de nuestros ojos y Dios será en nosotros y nosotros en Dios y entonces Dios hará en nosotros las obras verdaderamente buenas porque los malos arboles no pueden dar buen fruto y solo Dios es bueno. Dios es absoluto , el Padre de las luces en quien no hay viento de mudanza ni sombra de variación. Como nosotros no estamos en comunión con Dios, nosotros somos infinitamente malos.

Solo cuando mediante la fe hallamos sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo y tras haber sufrido las numerosas purificaciones que no son otra cosa que la muerte de nosotros mismos, seamos semejantes a un recipiente completamente transparente alumbrado por el Padre, contendremos la luz del Padre y seremos , como era antes del pecado original, trono de Dios y participaremos de su gloria. No seremos buenos, porque no somos nada pero Dios, que es lo que es bueno, el que es, será en nosotros y nosotros seremos en el.

No debemos confundir lo que yo llamo la muerte de nosotros mismos y el estado de conciencia actual con los padecimientos psicóticos como la esquizofrenia. Pienso que, siguiendo con la analogía, en estos padecimientos lo que sucede es que el recipiente mismo se desintegra. Quizás no sea que el recipiente se rompa sino que esa es la sensación que tiene el enfermo. Pienso que en la perfección uno es perfectamente consciente de si mismo como recipiente contenedor de la luz divina y que el sentimiento que reina en el es el de unidad y no el de desintegración propio de este tipo de patologías. De todas maneras pienso que en los procesos de purificación a los que debe enfrentarse un alma si que pueden darse sensaciones similares a las que experimenta un psicótico y pienso que la terrible angustia que siente ese alma (con trastornos psicóticos) si que puede ser provechosa para dar el salto de fe necesario y pedirle al creador de los recipientes desde esa angustia. desde lo profundo de nuestro ser y no con vanas repeticiones y sin corazón. Porque el creador de todo tiene poder y misericordia (o mejor dicho, el es el poder y la misericordia) para rehacer los recipientes quebrados y estos recipientes habrán renacido de la sangre de Cristo y tendrán parte con el y en el en la verdad, que es el y tendrán potestad de disfrutrar de la unidad en el Padre al ser participes de la obra redentora de Jesucristo. Pedid y pedid y no os canséis de pedir porque sois escuchados y al que pide se le dará.

Lo que nos libera no es la ley ni su cumplimiento, es Jesucristo.

Es difícil mostrarnos a Dios tal y como somos y a menudo tratamos de forzarnos ocultándole y ocultándonos las tendencias de las que más nos avergonzamos y tratando de mostrarle nuestro “lado bueno”. Pues bien, este “lado bueno” es tan malo como el “lado malo” a los ojos de Dios porque ninguno de ellos son el y tanto el “lado malo” como el “lado bueno” deben desaparecer. De esta manera opino que muchos actos como la ascesis exagerada o algunas obras de caridad pueden ser en realidad actos de orgullo encubierto. Opino que debemos procurar la igualdad y que todos tengan lo básico para desarrollarse como individuos pero que siempre debemos estar alerta e impedir que el hecho de que hacer obras justas no nos haga mejores nos impida hacerlas e impedir también que el hecho de hacer obras justas nos haga pensar que esas obras nos hacen buenos.

¿No se parece acaso ese lado bueno del que se hace gala en la iglesia, ese “amor” humano que consideramos bueno al “amor” que llevó a Pedro a pedirle a Jesucristo que en ninguna manera muriese por la humanidad en la cruz y por el cual Jesucristo le contestó: apártate satanás, me eres tropiezo porque tienes la mira en las cosas mundanas y no en las celestiales Mateo 16:23? Muy distinto es el amor humano del amor divino. Jesucristo dijo antes de morir: un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. (Juan 13:34). ¿por qué dice nuevo? Porque este amor no es el mismo que el de la antigua ley en el que se dice que amemos al prójimo como a nosotros mismos. Dice que nos amemos como Él nos ha amado, es decir, con el amor de Dios. El amor de Dios no es el amor humano y mientras que no muramos a nosotros mismos Dios no morará en nosotros y no podremos cumplir este mandamiento. Creo que no debemos tratar de prosperar en el camino espiritual por nosotros mismos. Creo que debemos rezar y no cansarnos de pedir ayuda a nuestro rey y señor Jesucristo, porque solos no podemos nada puesto que nosotros no somos mas fuertes que nosotros mismos

Pidamos que toda la humanidad vuelva a ser en el Padre celestial por mediación de Jesucristo, porque este es el sentido de la vida y el fin de todo sufrimiento.




Este texto nació antes de mi conversión aunque en un lenguaje no religioso y en muy diferente forma. Fue reescrito al principio de mi conversión y, recientemente, sus reflexiones desembocaron en la entrada la canción de las canciones.

De los nombres de Dios – versión resumida


1- EL LOGOS. EL NOMBRE DE DIOS


Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer. Jn 1:18 

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Colosenses 1:15-18

El que me ha visto a mi ha visto al Padre. Jn 14:9 

Dios está más allá de todo nombre y da nombre a todo lo demás. Puesto que el nombre es lo que define a lo que nombra, para que algo tenga nombre ha de ser perceptible. Dios está más allá de todo y no hay ningún nombre que le pueda contener.

Dios, a fin de manifestarse y comunicarse, se autolimita, se nombra a Si mismo, toma Nombre en su Logos (palabra o verbo). El Logos es el Nombre de Dios; es la manifestación de Dios; es Dios mismo manifestándose. Dios, exceptuándose a sí mismo que se conoce en su propia plenitud, no puede ser percibido si no es a través de su Logos. EL Logos es la palabra limitada que surge del ilimitado silencio, Dios pronunciándose a Sí mismo. Todo lo que existe subsiste en el Logos de Dios, Él es la esencia de todas las esencias, el fundamento de todo lo que es; todas las cosas reciben su nombre, su ser, del Logos de Dios; del Nombre de Dios. Es por esto que está escrito: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan1:4.  El es nuestra vida porque El es la fuente de nuestro Ser, donde recibimos nuestro ser, donde recibimos nuestro Nombre. Este Nombre que recibimos de Él, está contenido en El Nombre de Dios y no es sino un reflejo limitado del Nombre de Dios; una manifestación parcial de su ilimitada gloria. Todas las cosas toman su ser del Nombre de Dios; todos los nombres están contenidos en el Nombre de Dios.


2- NUESTROS NOMBRES



El Logos de Dios nos ha creado y nos ha dado un ser; una capacidad de percibirlo y de recibirlo y manifestarlo. A cada uno de nosotros, nos ha concedido ser y manifestar un aspecto de Sí mismo. Esta capacidad de percibirlo, recibirlo y manifestarlo es diferente en cada uno de nosotros. No hay nadie que pueda percibirlo y recibirlo por entero, pues esto equivaldría a conocer Su Nombre, el Nombre sobre todo Nombre que solo Él conoce y equivaldría a ser igual a Él. Él es el único que puede conocer su propia plenitud: “Y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Apocalipsis 19:12”. Sin embargo, cada uno de nosotros percibe, recibe y manifiesta, cada uno de nosotros Es, un aspecto distinto del Logos de Dios, un aspecto distinto de su Nombre. Ese aspecto del Logos de Dios que percibimos, recibimos y manifestamos es el Nombre que le damos al Logos de Dios, y al darle ese Nombre recibimos ese mismo nombre que le damos. Ese Nombre que le damos al Logos de Dios y que al dárselo recibimos de Él es nuestro verdadero Nombre; ese Nombre es nuestro verdadero ser, nuestro verdadero yo, nosotros mismos. La santidad no es otra cosa sino el descubrimiento de este Nombre, de nosotros mismos, de Dios. Nosotros somos los Nombres de Dios, particulares y limitados reflejos de su ilimitada Gloria. Por esto cuando conocemos al Logos de Dios somos conocidos por Él, por eso conocer al Logos de Dios es conocerse a uno mismo. Aquí toman sentido las palabras de San Pablo: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. 1 Corintios 13:12.


3- LA CAÍDA


Tras el pecado original, el hombre está separado del Logos de Dios, que es su vida y la fuente de su ser. En consecuencia, ha perdido su verdadero Nombre, su verdadero Yo. El hombre no se conoce a si mismo porque no conoce a Dios; está espiritualmente muerto porque está separado de Dios, que es la fuente de su ser. Así como si separas un rayo de sol del Sol, fuente de todos los rayos, este rayo desconectado de su fuente está automáticamente separado de los demás rayos que proceden del sol, nosotros estamos separados de Dios y de todos y de todo lo demás.


4- NUESTRA REDENCIÓN


El Logos de Dios, Dios, se hizo hombre en Jesucristo y murió en la cruz para volvernos a unir a Sí.  No es casualidad que la cruz sea como es +. El palo vertical símbolo de lo celestial, de Dios y el horizontal símbolo de lo terrenal, del hombre. Ambos encontrándose en la humanidad de Dios en Jesucristo. El cielo y la tierra, Dios y la humanidad reconciliándose en la muerte de Cristo, en la cruz, en la unidad del punto donde se cruzan ambos palos +. Cuando la obra redentora de Jesucristo nos haya devuelto la unión con Él estaremos de nuevo unidos a nuestra fuente y al estar todos unidos a la fuente, estaremos unidos los unos a los otros y la plegaria de Jesucristo en Juan 17 se habrá cumplido. Todos seremos uno. “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Juan 17:21-23

Como consecuencia de la caída, de nuestro estado de separación de Dios, tenemos un nombre falso del que proceden nuestros nombres falsos. Esta es la imagen de la serpiente en nosotros, la imagen de la bestia, el hombre viejo, nuestro falso nombre del que proceden nuestros falsos nombres.  Nuestro verdadero Yo, nuestro verdadero Nombre, solo puede hacer el bien; solo puede engendrar buenos hijos, buenos nombres, porque sus obras son hechas en Dios (Juan 3:21)  y lo que nace de Dios no puede pecar (1 Juan 3:9). Sin embargo, de nuestro falso nombre solo pueden salir falsos nombres, malas obras, malos hijos de la mentira que no tienen su raíz en Dios.

Solo Cristo puede liberarnos de nuestros falsos nombres cuando nace en nuestros corazones y aplasta la cabeza de la serpiente en nosotros concediéndonos recuperar la imagen de Dios; nuestro nombre verdadero que procede de Dios. Entonces nuestro falso nombre deja de ser y recuperamos nuestro verdadero nombre que procede de Dios, del que proceden nuestros nombres verdaderos, nuestros buenos hijos que tienen su raíz en Dios. Entonces nos conocemos a nosotros mismos, nuestro verdadero nombre, nuestro verdadero yo que Dios creó. 

El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Apocalipsis 2:17



5- LA REDENCIÓN DEL COSMOS. EN LA CARNE DE CRISTO GLORIFICADA LA MATERIA DEL MUNDO FUE DEIFICADA.


La creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Romanos 8:21-23

Nuestros nombres falsos y nuestro estado de separación de Dios son la causa del cosmos en el que vivimos. Así, como en el Reino de Dios el “cosmos espiritual” es imagen de nuestros cuerpos espirituales, que son la manifestación exterior de nuestros nombres que a su vez manifiestan un aspecto del Nombre de Dios, aquí, el cosmos material es imagen de nuestros cuerpos carnales, que son una manifestación del error, de nuestros nombres falsos y de nuestro estado de separación de Dios.

Cuando, por el fuego de Dios, que es el mismo al que Cristo se refirió cuando dijo “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?” Lucas 12:49, seamos limpiados de todos nuestros falsos nombres, cuando conozcamos nuestro verdadero nombre, cuando el anticristo “que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios. 2 Tesalonicenses 2:4” haya sido destronado, la muerte haya sido muerta en nuestros corazones y Jesucristo sea Rey en su trono en nuestros corazones y sea Rey en toda la tierra de nuestro ser; cuando hayamos vencido a la imagen de la Bestia (Apocalipsis 15:2), entonces se cumplirá lo que dijo San Pablo: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.” 1 corintios 13:12.  Entonces conoceremos a Dios en la plenitud que el Él nos ha concedido a cada uno y le daremos el Nombre que Él nos ha concedido a cada uno; recibiendo ese mismo Nombre habremos llegado a la medida de Cristo y habremos dado a luz a Cristo (Juan 16:21, Gálatas 4:19, Apocalipsis 12:5, Efesios 4:13). Se habrá cumplido lo que dice San Pablo: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”  Efesios 4:13. Su obra redentora habrá llegado a su plenitud en nosotros.

Entonces se cumplirá lo que dice San Pablo: “la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora” Romanos 8:21-22. Pues esos dolores de parto visibles en la creación, en lo exterior, no son sino el reflejo del estado caído de nuestro propio corazón hasta que hayamos dado a luz a Cristo (Juan 16:21, Gálatas 4:19, Apocalipsis 12:5, Efesios 4:13). Entonces la creación pasará de ser imagen de nuestro estado caído, imagen de la serpiente, de nuestros falsos nombres,  a ser imagen de nuestra plenitud, de la unión con Dios, de nuestros nombres verdaderos, imagen de Dios, “y Dios será todo en todo” 1 corintios 15:28. La redención del cosmos no es sino el reflejo exterior de la redención interior de los Cristianos. La muerte de la Bestia y la muerte de la muerte en el exterior no es sino la manifestación exterior de la muerte de la Bestia y de la muerte de la muerte en el corazón de los Cristianos. La nueva Jerusalén exterior no es sino manifestación y reflejo exterior de los Nombres de los Cristianos que son manifestaciones del Nombre de Dios, manifestaciones de Dios.

Entonces, la pureza de lo “material espiritual” de la Nueva Jerusalén será la manifestación de la pureza de Dios porque será imagen de nuestros cuerpos espirituales, nuestros cuerpos serán la manifestación de nuestros nombres (de nosotros mismos) y nuestros nombres serán la manifestación del Nombre de Dios. Entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “sorbida es la muerte en victoria” 1 corintios 15:54 “y Dios será todo en todo” 1corintios 15:28. 

Entonces viviremos en la ciudad que descendió de Dios (Apocalipsis 3:12 y 21:2) igual que nuestros nombres descendieron de Él y, como Adán en el paraíso, le pondremos a las cosas sus verdaderos nombres (Génesis 2:19), que tendrán su raíz en Dios y “Dios será todo en todo” 1corintios 15:28.

Entonces, el nombre de Dios habrá sido glorificado en nosotros y todo lo que sea será una manifestación de Dios.

Este Nuevo mundo y nuestros Nombres Nuevos yacen escondidos en el viejo mundo y en nuestros nombres viejos como el árbol yace escondido en la semilla. De esto trataremos más adelante en la entrada “La Gran Señal en el Cielo.”

 


Nota: En la versión larga de «De los Nombres de Dios» escribo tres «estados» de Dios: Dios mas allá de todo, Dios todo 0 y Dios Logos 1. Sin embargo en la versión corta solo distingo dos: Dios y El Logos de Dios. 

También escribo en la versión corta que en Nombre de Dios es el Logos de Dios y en la versión larga que Dios se Nombra a Si mismo en Dios Todo 0 y que Dios Logos comparte ese Nombre.

Ambas perspectivas son compatibles: Desde nuestro punto de vista Dios no tiene otro Nombre sino su Logos. Puesto que la esencia eterna de Dios Todo 0 está mas allá de toda posible percepción, es incognoscible. Sin embargo, Dios Todo 0 si se percibe a Sí mismo en su plenitud, es decir, conoce su Nombre y, para El mismo, tiene un Nombre. El Logos comparte ese Nombre porque, aun siendo perceptible y cognoscible, se conoce a si mismo en su plenitud, se conoce a Si mismo como Dios 0 Todo, es decir, a un siendo el Logos de Dios, limitado y cognoscible, no deja de ser Dios Todo 0 , ilimitado e incognoscible salvo por Si mismo. De esta manera, vemos que Dios solo tiene un Nombre que abarca toda su eternidad y que nosotros solo podemos conocer parcialmente en su Logos. «y tiene un Nombre escrito que nadie conoce sino El mismo» AP 19:12. 

Cuando hablo de Dios Todo 0 hago referencia  Dios manifestándose, conociéndose a si mismo y cuando hablo de Dios Logos  hago referencia a Dios manifestándose, dándose a conocer al exterior.

Podriamos resumir todo esto en la idea de que el Dios Incognoscible se autolimita haciendose cognoscible en su Logos.

De los nombres de Dios

1- Dios mas allá de todo

Está mas allá de todo nombre. No puede tener símbolo alguno asociado, pues está mas allá de todo. No podemos decir que es eterno ni no eterno, está mas allá de ello. No podemos decir que no tiene principio ni fin pero tampoco tiene principio y fin, está mas allá de ello. No es infinito pero tampoco es finito, está mas allá de ello. Ni es ni tampoco no es, está mas allá de ello. Está mas allá de todos los planos. La eternidad de Dios en su estado «mas allá de todo» es Dios en su estado Dios Todo y cualquier atributo de Dios en su estado «mas allá de todo» pertenece a Dios en su estado Dios Todo: La gloria de Dios «mas allá de todo» es Dios Todo, el pensamiento de Dios «mas allá de todo» es Dios Todo, La Sabiduría de Dios «mas allá de todo» es Dios Todo.

Lo podríamos llamar Nada pero en su concepto mas puro y no como contraposición al Todo. El atributo Nada como contraposición al Todo correspondería a Dios Nada-Todo y sería el recipiente, que quedaría oculto por su Todo desde su eternidad, donde se habría de manifestar su Todo.

De manera análoga el atributo oscuridad, como ausencia de luz, no se le podría aplicar tampoco a Dios «mas allá de todo», pues en este estado Dios estaría en un plano sobre todo plano mas allá del plano luz-oscuridad. Este atributo oscuridad se le podría aplicar a Dios Todo en cuanto a que sería el continente donde se manifestaría su luz pero, en cualquier caso, esta oscuridad queda siempre desde su eternidad cubierta por su luz como está escrito: Este es el mensaje que hemos oído de él,y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 1 Juan 1:5. Esta oscuridad es identificable con el anhelo de la luz; anhelo que implica su ausencia y que es necesario para que esta llegue a ser.

En cuanto al concepto eternidad, ha de ser atributo de Dios Todo. Pues Dios «mas allá de todo» estaría mas allá de ello. No podríamos decir que es desde siempre ni que es eterno ni que no tiene principio ni fin, esto solo lo podríamos decir de Dios Todo. Si que podríamos decir que Dios «mas allá de todo» es desde siempre, es eterno y no tiene principio ni fin en Dios Todo. Tampoco podríamos decir que Dios «mas allá de todo» no es desde siempre, ni que no es eterno ni que tiene principio y fin, pues Dios «mas allá de todo»está mas allá del plano ser-no ser. El atributo No ser sería aplicable a Dios Todo y sería el continente donde se manifestaría su ser y quedaría oculto por Él desde su eternidad. Este atributo No-Ser sería lo mismo que el atributo Nada con respecto a todo, que hemos dicho que se le podría aplicar a Dios Todo, que sería el «recipiente» donde se manifiesta su Todo y quedaría oculto por su Todo desde su eternidad.

Realmente pienso que lo mas apropiado para denominar a Dios «mas allá de todo» sería «El mas allá de todo» y que ni siquiera es apropiado aplicarle el atributo Nada ni siquiera especificando que este atributo ha de tomarse en su idea mas pura y no en los planos Nada-Todo.

2- Dios Nada-Todo, Dios Todo, Dios 0.

de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra. Efesios 3:15

Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. 1 tim 1:17

el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.1 tim 6:16

De Dios en su estado (que ni no es ni tampoco es) «mas allá de todo» surge Dios Todo, 0, YHVH. El que es. Eterno, inmutable. La esencia de las esencias, el Nombre sobre todo Nombre. Dios en su estado «mas allá de todo», al tomar consciencia de sí, al «mirarse» a sí mismo, pasa de no ser a ser,de nada a Todo, de Nada a 0. En su conocimiento de Sí mismo se hace su propia luz. Dios mas allá de todo se conoce, se piensa a si mismo en Dios Todo 0. Dios Todo 0 es eterno e infinito. Su símbolo es el 0 (nótese la forma del 0, sin principio ni fin).

Es de quien todo procede. Es el todo en potencia y es el todo en acto. No es y es el Ser. Es todos los nombres en potencia pero no manifestados y es la plena manifestación de todos los nombres. Es la Nada y es el todo. Es no eterno y es eterno. Es el No y es el Si. Es el No donde se manifiesta el Si y es el Si. Es la oscuridad y la luz. Lo mas acertado que veo para escribir sobre el origen de Dios nada-todo en Dios mas allá de todo es cuando Dios mas allá de todo quiere mirarse a Sí mismo. Entonces se hace su ignorancia-oscuridad que da lugar su conocimiento-luz y que queda oculta por esta desde su eternidad, su Nada que da lugar a su Todo y que queda oculta por este desde su eternidad. Pero se ha de decir que este «querer mirarse a sí mismo» ya correspondería a Dios en su estado Nada-todo y no a Dios en su estado mas allá de todo. Es imposible cruzar este umbral. Por ello el único nombre apropiado para Dios en su estado mas allá de todo es Dios mas allá de todo. El símbolo de Dios Nada-Todo en su aspecto Todo, (que es el que es) es el 0 (notese el símbolo sin principio ni fin).

He escrito que «Dios Nada-Todo» es el No, Nada, Oscuridad pero esto no es del todo correcto. Estos atributos se le podrían aplicar al aspecto «Nada» de Dios «Nada-Todo» pero este aspecto Nada aún no Es; es el «No ser» de Dios donde se manifiesta el «Ser» de Dios. El ser solo se le podría aplicar al aspecto «Todo» de «Dios Nada-Todo», que es «donde» Dios es en Si mismo. Lo mas correcto sería decir que «Dios Nada-Todo» no es el No, Nada, Oscuridad y es el «Si», «Todo», «Luz». El aspecto «Nada» es identificable con el anhelo del aspecto «Todo» , anhelo que es el necesario recipiente donde se ha de manifestar el aspecto «Todo». Este aspecto Nada es «donde» se manifiesta su aspecto Todo y queda oculto por su aspecto Todo desde su propia eternidad.

En su aspecto Todo, que es el que es y al que me referiré en adelante, ya que su aspecto Nada queda oculto por su aspecto Todo desde su eternidad, tiene un Nombre que solo conoce Él mismo, es decir, solo Él puede conocer su propia plenitud plenamente. Este Nombre, sobre todo Nombre, es donde se fundamentan todos los demás nombres; todo lo que es. Es la esencia sobre la que se fundamenta todo lo demás, la esencia de todas las esencias; de donde todo lo demás toma su ser. Todos nuestros nombres y los de cualquier cosa que sea, están contenidos en ese Nombre y no son sino una manifestación parcial de ese Nombre. Este Nombre sobre todo Nombre, es El Nombre de Dios Todo y también es el Nombre de Dios mas allá de todo, puesto que Dios mas allá de todo no tiene otro Nombre sino el que toma en Dios Todo, no tiene otra manifestación sino Dios Todo, no tiene otra esencia sino Dios Todo. Dios mas allá de todo se nombra a sí mismo en Dios Todo, se manifiesta a sí mismo en Dios Todo.

En definitiva, Dios Todo es todas las cosas y No es todas las cosas, quedando lo que no es cubierto y oculto desde su eternidad por lo que es: la esencia de todas las esencias y el principio de todo lo demás, donde todo lo demás toma su fundamento, El Nombre sobre todo Nombre donde todo lo demás toma su Nombre, YHVH, Dios Todo, 0. La imagen que se me ocurre que mejor ilustra a Dios Todo es la de una onda.

3- Dios Logos

Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer. Jn 1:18

Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros. Isa 22:24

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isa 57:15

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Jn 1:1

De su plenitud tomamos todos; y gracia sobre gracia Jn 1:16

También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Jn 5:37-38

yo y el Padre somos uno. Jn 10:30

El que me ha visto a mi ha visto al Padre. Jn 14:9

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Jn 16:15

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra. Jn 17:6

Ya no estoy más en el mundo pero ellos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre que me has dado, para que sean uno así como nosotros lo somos Jn 17:11

Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Ap 19:12

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Colosenses 1:16

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; Colosenses 1:17

y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Colosenses 1:18

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Colosenses 2:9

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Ap 22:3-4

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Ap 22:13

Es YHVH, Dios Todo-0 cuando sale de su eternidad para crear su creación y también cuando se manifiesta fuera de su eternidad para manifestarse en su creación. Su símbolo es el 1 (notese el símbolo 1 con principio y fin). Dios Todo 0, sin dejar de ser Dios Todo 0, se autolimita haciéndose receptible y perceptible. En este estado, se manifiestan sus nombres: El principio, A-O, principio y fin, el que es el que era y el que ha de venir, Rey de Reyes y Señor de Señores, YHVH de los ejércitos, EL omnipotente y cualquier Nombre de Dios que hace referencia a algún atributo suyo. Estos Nombres están contenidos en el nombre sobre todo nombre de Dios 0. No obstante, Dios Logos,1, también tiene el Nombre sobre todo Nombre de Dios Todo 0 que contiene a todos los demás nombres, es decir, conoce y percibe plenamente la plenitud de Dios Todo 0 que también es su propia plenitud,  se conoce a si mismo plenamente en su propia eternidad, es decir, en si es eterno y vive en su eternidad siendo Dios 0, pero se manifiesta fuera de ella. Es decir, a pesar de ser Dios Logos, sigue siendo Dios todo,0, YHVH. No es un ser separado ni distinto de Dios, es Dios manifestándose. Y el logos era Dios. jn 1:1. Es en este estado en que Dios se sienta en el trono y se manifiesta en las teofanías del AT. En este estado la esencia eterna, imperceptible e inaccesible de Dios Todo-0 se manifiesta como nuestra luz, verdad y vida y esta manifestación accesible de la esencia eterna de Dios es la esencia de todas las demás esencias y el fundamento de todo lo que es, siendo la esencia de esta esencia la esencia inaccesible y eterna de Dios Todo 0.

Cuando el cordero, Dios-Hombre haya vencido a la muerte, se conocerá a sí mismo plenamente, se sentará en el trono, se unificará con el Logos y volverá a ser el mismo Logos; se conocerá a si mismo plenamente en su propia eternidad; conocerá su propio Nombre, el nombre sobre todo nombre que engloba todos los demás nombres, el Nombre de YHVH, el Nombre de Dios 0, que también es el Nombre de Dios mas allá de todo. Unificándose con el Logos se unificará con Dios 0, YHVH , pues, como hemos dicho, el Logos es YHVH, Dios 0, pues, además de manifestar otros nombres que están contenidos en el Nombre de Dios 0, continúa teniendo el nombre sobre todo Nombre de Dios 0, es decir, continúa siendo Dios 0. Este momento es al que se refiere San Pablo cuando dice:

Luego el fin; cuando entregará el reino a Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas. Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. 1 cor 15:24-28.

En el libro del Apocalipsis, esto corresponde a los capítulos 21 y 22. En Apocalipsis 20:14 tiene lugar la muerte de la muerte (1 cor 15:26). Entonces es cuando tiene lugar lo dicho por San Pablo en 1cor 15:28. Está es la unificación del cordero, Jesús con Dios. Aquí se cumplen las palabras de Cristo en Juan 16:28 : Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez, dejo el mundo y voy al Padre. y su plegaria en Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorificame tú contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Este momento, ya la muerte derrotada por El Cordero, es cuando El cordero conoce su propia plenitud, su eternidad, su Nombre sobre todo Nombre, se sienta en su trono y vuelve a ser el único Dios.

Es por esto que en apocalipsis 22:3-4 está escrito: 3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,  y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. En griego también está escrito en singular «le servirán» «su rostro» «su nombre».

También se escribe acerca de este momento en que Jesucristo entrega el Reino al Padre en Apocalipsis 10:6-7: y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,  sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. Apocalipsis 10:6-7.  Entonces el tiempo no será mas y la creación entrará en el descanso del Sabbath, en el reposo de Dios. Hebreos 4.

Recapitulando: Hasta que Cristo vence a la muerte, vemos a Dios y al cordero como dos seres separados. Esto es así en Apocalipsis 5:6 y en Daniel 7:13. En donde se describe al cordero enfrente del trono y del que está sentado en el trono. Entonces es cuando el cordero toma el libro de manos del que está sentado en trono y desata sus sellos y una vez ha desatado el último de los sellos, en la séptima plaga, de la séptima trompeta, del séptimo sello, en la plenitud del 777, la muerte es vencida, en Apocalispsis 20:14. Entonces tiene lugar lo que describe San Pablo en 1 Cor15:28 , Jesús se sujeta a Dios y Dios es todo en todo. Entonces es cuando tienen lugar el cielo nuevo y la tierra nueva Ap 21:1 y la Nueva Jerusalén desciende de Dios Ap 21:2. Bien, pues después de que Cristo ha vencido a la muerte y ha entregado el reino al Padre, a partir del capítulo 21 de Apocalipsis, ya no se describe al cordero y a Dios como dos seres separados sino como un único ser. Entonces se describe que el Cordero se sienta en su trono, el trono de Dios. Entonces, acabada la obra redentora de Dios y Cristo, está escrito: Apocalipsis 21:5-6-7 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. y también en Apocalipsis 22:3-4 está escrito: 3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,  y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. En griego también está escrito en singular «le servirán» «su rostro» «su nombre».  El Cordero, El Hijo, Dios hecho hombre, se unifica con su propia divinidad, vuelve a ser el único Dios, Dios Logos 1, Dios todo 0 y Dios mas allá de todo (puesto que Dios mas allá de todo que está mas allá de ser-no ser, Es en Dios 0 que también es su Logos). Esta unificación corresponde a lo que describe San Pablo en 1 cor 15:28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. y a lo que se refiere Jesucristo cuando dice: Juan 16:28 : Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez, dejo el mundo y voy al Padre. y en su plegaria en Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorificame tú contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Esto tiene lugar cuando El Hijo, El Cordero, Jesucristo Dios-Hombre, alcanza el conocimiento pleno de su propia plenitud, conoce su Nombre sobre todo Nombre, se conoce a sí mismo en su propia eternidad, 0. Entonces Jesucristo es Dios Logos 1 en su Santo trono, Dios 0, y la única esencia y manifestación de Dios mas allá de todo. El único Dios, el que es, YHVH. Entonces se cumplirán las palabras del salmo 47 y de otros versículos de la escritura: Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia. 8 Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono. Sal 47:7-8 y YHVH será rey en toda la tierra. 

Ver mas de Jesucristo entregando el Reino al Padre en el post El Padre, EL HIjo y El Espíritu Santo

3- : La iglesia

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:3

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él colosenses. 1:16-17

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Ap 2:17

Así como EL Logos de Dios manifiesta a Dios Todo y Dios Todo manifiesta a Dios mas allá de todo o Dios mas allá de todo se manifiesta en Dios todo y Dios Todo se manifiesta en el Logos de Dios, somos creados por medio del Logos de Dios y le manifestamos parcialmente, ya que nuestro ser, nuestro nombre, está contenido y toma su fundamento en El Nombre sobre todo nombre, El Nombre de Dios Todo y del Logos de Dios, que como hemos visto, también es el único Nombre de Dios mas allá de todo, pues El Logos de Dios, que manifiesta a Dios Todo, es la única manifestación de Dios mas allá de todo. Aquí cobra sentido la expresión de San Pablo Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 1 cor12:27.

Del mismo modo que Dios mas allá de todo se manifiesta a si mismo en Dios Todo y Dios Todo se hace manifiesto en El Logos de Dios, El Logos de Dios se hace manifiesto en la Iglesia.

El Logos de Dios nos ha creado y nos ha dado un ser, una capacidad de percibirlo y de recibirle. Esta capacidad de percibirlo y recibirle es distinta en cada uno de nosotros y no hay nadie que pueda percibirlo y recibirlo por entero, pues esto equivaldría a conocer Su Nombre, el Nombre sobre todo Nombre que solo Él conoce y esto equivaldría a ser igual a Él, y Él es el único que puede conocer su propia plenitud. Y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Ap 19:12 Sin embargo, cada uno de nosotros percibe y recibe un aspecto distinto del Logos de Dios, un aspecto distinto de su Nombre. Ese aspecto del Logos de Dios que percibimos y recibimos es el Nombre que le damos al Logos de Dios, y al darle ese Nombre al Logos de Dios recibimos ese mismo nombre que le damos. Ese Nombre que le damos al Logos de Dios y que al dárselo recibimos del Logos de Dios es nuestro verdadero Nombre; ese Nombre es nuestro verdadero ser, nuestro verdadero yo, nosotros mismos. La santidad no es otra cosa sino el descubrimiento de este Nombre, de nosotros mismos, de Dios. Por esto cuando conocemos al Logos de Dios somos conocidos por Él, por eso conocer al Logos de Dios es conocerse a uno mismo. Aquí toman sentido las palabras de San Pablo: Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1 Cor 13:12.  Cada uno de nosotros percibe, recibe y manifiesta un aspecto distinto del Logos de Dios, ya que si hubiera dos personas que percibieran y recibieran el mismo aspecto del Logos de Dios nombrarían a Dios de la misma manera, recibirían el mismo nombre y en consecuencia serían lo mismo, idénticos.  Estos nombres, que son reflejos particulares de la gloria de Dios, que somos nosotros los miembros de su Iglesia, que están contenidos, toman su ser y tienen su raíz en el Nombre sobre todo Nombre que engloba todo lo que es, son los nombres que El Logos de Dios nos ha regalado a cada uno de nosotros y también son Sus Nombres, pues son particulares reflejos de Su Gloria. Estos son los nombres que Jesucristo vino a rescatar a la tierra, los que están escritos en el libro de la vida. Este nombre es al que se refiere Ap 2:17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Cuando dice: ninguno conoce sino aquel que lo recibe hace referencia a que cada uno de nosotros es distinto de los demás; es único; expresa una cualidad de Dios distinta. No hay dos personas con el mismo nombre.

Vuelvo a resaltar que no hay distinción entre Dios Todo y su Logos, puesto que ambos comparten el Nombre sobre todo Nombre. El Logos de Dios comparte la misma conciencia eterna de Dios todo. Es decir, para Dios Logos no hay diferencia real alguna entre Él y Dios Todo, solo para nosotros en cuanto a que Dios Logos es lo que podemos percibir y recibir de Dios todo, pero si alguien recibiera y percibiera a Dios Logos en toda su plenitud estaría recibiendo y percibiendo a Dios Todo, lo cual es imposible, pues sería lo mismo que tener su Nombre que solo puede conocer Él y sería lo mismo que convertirse en Él. Es por esto que vemos como el Ángel de YHVH habla como Dios a pesar de estar manifestándose «fuera» de Dios en la tierra y es por eso que se indica que El Nombre de Dios está en Él y por eso está escrito y el Logos era Dios Juan 1:1.

Resumen:

• Dios mas allá de todo está más allá de todo nombre.

• Dios mas allá de todo se manifiesta a Si mismo, toma nombre, toma esencia, en Dios 0, Dios Todo.

• Dios Todo, a fin de manifestarse fuera de su eternidad, se limita en Dios Logos.

• Nuestros nombres, son los nombres que le damos a Dios Logos. Son los nombres que engloba el nombre de Dios Logos, Dios Todo y Dios mas allá de todo, el nombre que engloba todos los demás nombres, manifestados. Estos nombres somos nosotros mismos. Hay nombres más grandes y otros más pequeños según Dios creó a cada uno pero todos son cualidades de Dios, percepciones de Dios, manifestaciones de Dios.

4-: La caída, el cosmos, la redención y la Jerusalén Celestial

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lc 19:10

Y yo les he manifestado tu nombre, y lo manifestaré aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Jn 17:26

veo a la duda dudando y a la muerte agonizando; porque un fuego vivo y santo ha venido de lo alto

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Romanos 8:19

la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:21-23

donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Colosenses 3:11

Y todo se hizo semejante a una reliquia de Ti mismo, monumento eterno de tus fieles trabajos odas de Salomón 11:18

En su templo todo proclama su gloria. Sal 29:9

Todo es uno

Tras el pecado original, estamos separados de Dios y así como si separas un rayo de sol del Sol, fuente de todos los rayos, este rayo desconectado de su fuente está automáticamente separado de los demás rayos que proceden del sol, nosotros estamos separados de Dios y de todos y de todo lo demás.

Dios se hizo hombre en Jesucristo y murió en la cruz para volvernos a unir a Sí. No es casualidad que la cruz sea como es +. el palo vertical símbolo de lo celestial, de Dios y el horizontal símbolo de lo terrenal, del hombre. Ambos encontrándose en la humanidad de Dios en Jesucristo. El cielo y la tierra, Dios y la humanidad reconciliándose en la muerte de Cristo en la cruz en la unidad del punto donde se cruzan ambos palos +. Cuando la obra redentora de Jesucristo nos haya devuelto la unión con Él estaremos de nuevo unidos a nuestra fuente y al estar todos unidos a la fuente, estaremos unidos los unos a los otros y la plegaria de Jesucristo en Juan 17 se habrá cumplido. Todos seremos uno. Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Jn 17:21-23

Como consecuencia de la caída, de nuestro estado de separación de Dios, tenemos un nombre falso del que proceden nuestros nombres falsos. Esta es la imagen de la serpiente en nosotros, la imagen de la bestia, nuestro falso nombre del que proceden nuestros falsos nombres, la imagen de la escisión, la S que todos traemos como consecuencia de la caída y de la que solo Cristo puede liberarnos cuando nace en nuestros corazones y aplasta la cabeza de la serpiente en nosotros concediéndonos recuperar la imagen de Dios, nuestro nombre verdadero que procede de Dios. Entonces la S pasa a ser 8, nuestro falso nombre deja de ser, recuperamos nuestro verdadero nombre que procede de Dios, del que proceden nuestros nombres verdaderos que son lo que realmente somos y que tienen su raíz en Dios, la imagen de la serpiente, de la escisión, deja de ser y recuperamos la imagen y semejanza de Dios. La S (notese la forma del símbolo S) de la serpiente, de la escisión, de la separación de Dios, pasa a ser el 8 (S + S invertida, reflejo, masculino + femenino, tumbado el símbolo de infinito), de la plenitud, de la unidad, de la unión con Dios, de la resurrección, de la eternidad. Entonces nos conocemos a nosotros mismos, nuestros verdaderos nombres, nuestro verdadero yo que Dios creó, nos unimos con nuestra imagen ideal que Dios creó.

Esos nombres falsos y ese estado de separación de Dios son la causa del cosmos en el que vivimos. Así, como en el Reino de Dios el “cosmos espiritual” es una manifestación de nuestros cuerpos espirituales, que son una manifestación de nuestros nombres (que son una manifestación de nuestra percepción de Dios, de la manifestación de Dios en cada uno de nosotros, de nosotros mismos); Aquí, el cosmos es una manifestación de nuestros cuerpos carnales, que son una manifestación del error, de nuestros nombres falsos y de nuestro estado de separación de Dios.

Cuando, por el fuego de Dios, que es el mismo al que Cristo se refirió cuando dijo “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? ” LC 12:49, seamos limpiados de todos nuestros falsos nombres, cuando conozcamos nuestro verdadero nombre, cuando el anticristo que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios 2 Tes 2:4 haya sido destronado, la muerte haya sido muerta en nuestros corazones y Jesucristo sea Rey en su trono en nuestros corazones y sea Rey en toda la tierra de nuestro ser, cuando hayamos vencido a la imagen de la Bestia Ap15:2, entonces se cumplirá lo que dijo San Pablo: Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1 corintios 13:12. Entonces, el mar de vidrio mezclado con fuego de Apocalipsis 15:2, pasará a ser el mar solo de vidrio y estaremos sobre él con las arpas de Dios, pues habremos triunfado sobre la imagen de la bestia, de la serpiente y habremos recuperado la imagen de Dios. Entonces conoceremos a Dios en la plenitud que el Él nos ha concedido a cada uno y le daremos el Nombre que Él nos ha concedido a cada uno; recibiremos ese mismo Nombre, habremos llegado a la medida de Cristo y habremos dado a luz a Cristo Juan 16:21, Ga 4:19, Ap 12:5, Ef 4:13. Se habrá cumplido lo que dice San Pablo: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13.y su obra redentora habrá llegado a su plenitud en nosotros.Entonces tendremos la Paz de Salomón.

Entonces se cumplirá lo que dice San Pablo: la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora Romanos 8:21-22. Pues esos dolores de parto visibles en la creación, en lo exterior, no son sino el reflejo del estado caído de nuestro propio corazón hasta que hayamos dado a luz a Cristo Juan 16:21, Ga 4:19, Ap 12:5, Ef 4:13. Entonces la creación pasará de ser imagen de nuestro estado caído, imagen de la serpiente, de nuestros falsos nombres, de la escisión, de la S a imagen de nuestra plenitud, de la unión con Dios, de nuestros nombres verdaderos, imagen de Dios, 8 y Dios será todo en todo 1corintios 15:28. La redención del cosmos no es sino el reflejo exterior de la redención interior de los Cristianos. La muerte de la Bestia y la muerte de la muerte en el exterior no es sino la manifestación exterior de la muerte de la Bestia y de la muerte de la muerte en el corazón de los Cristianos. La nueva Jerusalén exterior no es sino manifestación y reflejo exterior de los Nombres de los Cristianos que son manifestaciones del Nombre sobre todo Nombre, que es la manifestación de Dios  “Mas allá de todo”.

Entonces, Así como la tristeza se transmutará alegría, lo material de este mundo se transmutará en la Nueva Jerusalén; y los reyes de la tierra llevarán a ella su gloria y su honor Ap 21:24.

Entonces, la pureza de lo “material espiritual” de la Nueva Jerusalén será la manifestación de la pureza de Dios porque será la manifestación de nuestros cuerpos espirituales, nuestros cuerpos serán la manifestación de nuestros nombres (de nosotros mismos), nuestros nombres (nosotros mismos) serán la manifestación del nombre de Dios Todo y de su Logos, (el nombre que engloba a todos los nombres, Dios Todo y su Logos) y el nombre de Dios Todo y de su Logos (el nombre que engloba a todos los nombres) será la manifestación de Dios “más allá de todo nombre”; entonces se cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria 1 corintios 15:54 y Dios será todo en todo 1corintios 15:28.

Entonces viviremos en la ciudad que descendió de Dios Ap 21:2 Y Ap 3:12 igual que nuestros nombres descendieron de él y; como Adán en el paraíso, le pondremos a las cosas sus verdaderos nombres, que tendrán su raíz en Dios y Dios será todo en todo 1corintios 15:28.

Nota: En la versión larga de «De los Nombres de Dios» escribo tres «estados» de Dios: Dios mas allá de todo, Dios todo 0 y Dios Logos 1. Sin embargo en la versión corta solo distingo dos: Dios y El Logos de Dios. 

También escribo en la versión corta que Dios no tiene otro nombre sino el Logos de Dios y en la versión larga que Dios se Nombra a Si mismo en Dios Todo 0 y que Dios Logos comparte ese Nombre.

Ambas perspectivas son compatibles: Desde nuestro punto de vista Dios no tiene otro Nombre sino su Logos. Puesto que la esencia eterna de Dios Todo 0 está mas allá de toda posible percepción, es incognoscible. Sin embargo, Dios Todo 0 si se percibe a Sí mismo en su plenitud, es decir, conoce su Nombre y, para El mismo, tiene un Nombre. El Logos comparte ese Nombre porque, aun siendo perceptible y cognoscible, se conoce a si mismo en su plenitud, se conoce a Si mismo como Dios 0 Todo, es decir, a un siendo el Logos de Dios, limitado y cognoscible, no deja de ser Dios Todo 0 , ilimitado e incognoscible salvo por Si mismo. De esta manera, vemos que Dios solo tiene un Nombre que abarca toda su eternidad y que nosotros solo podemos conocer parcialmente en su Logos. «y tiene un Nombre escrito que nadie conoce sino El mismo» AP 19:12. 

Cuando hablo de Dios Todo 0 hago referencia Dios manifestándose, conociéndose a si mismo y cuando hablo de Dios Logos hago referencia a Dios manifestándose, dándose a conocer al exterior. 

Podríamos resumir todo esto en la idea de que el Dios Incognoscible se autolimita haciéndose cognoscible en su Logos.